Mi primer impacto visual
Dec 30th, 2006 | By Admin | Categoria: Fotoperiodismo
La imagen de Omayra podría decir que fue una de las primeras imagenes que se quedaron grabadas en mi memoria cuando tenía un año menos que ella. Jamás podré olvidar un momento tan delicado como el de esa pequeña afrontando sus últimos suspiros con valentía y firmeza, quizás porque asumiera en su interior su inmediato final en el que no le faltaron las fuerzas necesarias ni para despedirse de su familia. A día de hoy me pregunto si hubiera tenido coraje para fotografiarla. Imagino que sí, pues una foto se toma en unos segundos a modo de testigo y una última conversación amiga puede hacerse eterna.
Con motivo del aniversario 50 de la competencia anual de fotografía de la fundación World Press Photo, presentamos una de las imágenes premiadas y su descripción por parte de su mismo autor: la de Omayra Sánchez, de Frank Fournier, quien relata cómo capturó la imagen de la niña colombiana de 13 años, atrapada entre el barro y los escombros dejados por un deslizamiento ocurrido tras la erupción del volcán Nevado del Ruiz, el 13 de noviembre de 1985.Pese a los pedidos de ayuda de la Cruz Roja y a que la imagen dio vuelta al mundo, nadie pudo rescatarla. Los miembros de los equipos de rescate se limitaron a rezar junto a ella y tratar de aliviarle la penuria. Omayra murió 60 horas más tarde, tras permanecer a la intemperie.
Fournier relata…
“Llegué a Bogotá desde Nueva York dos días después de la erupción. La zona a la que necesitaba llegar era remota. Fue necesario manejar durante cinco horas y luego caminar dos y media.
El país estaba en medio de una grave conmoción política, poco antes de la erupción se produjo la toma del Palacio de Justicia por parte de rebeldes del M-19, la cual terminó en un baño de sangre. El ejército de la zona había sido trasladado a la Capital.
Llegué al pueblo de Armero al amanecer del tercer día posterior a la erupción. Había mucha confusión, la gente estaba conmocionada y desesperada por ayuda. Muchos permanecían atrapados por los escombros.
Me encontré con un campesino, quien me dijo de una niña que necesitaba ayuda. Cuando me condujo hacia ella estaba casi a solas, unas pocas personas la rodeaban en tanto algunos trabajadores de rescate ayudaban a otra persona un poco más lejos.
Silencio conmovedor
Estaba dentro de un gran charco, atrapada de la cintura hacia abajo por concreto y otros escombros de casas que fueron derruidas. Ya llevaba unos tres días en esa situación, estaba dolorida y muy confundida. Cientos de personas estaban atrapadas a su alrededor, escuchaba sus gritos y luego un silencio conmovedor.
Había algunos helicópteros, prestados por empresas petroleras que trabajaban en las cercanías. Pero nadie podía hacer nada por la niña. La gente y los expertos en rescate se acercaban, trataban de confortarla.
Al tomar su fotografía me sentí totalmente impotente, sin poder alguno de ayudarla. Ella enfrentaba la muerte con coraje y dignidad, sentía que su vida se le iba. Sentí que lo único que podía hacer era informar sobre el coraje y el sufrimiento de la niña, y esperar a que la gente se movilizara.
Poderosa
Cuando llegué a ella Omayra ya perdía la conciencia de a ratos. Me pidió que la llevara a la escuela, no quería llegar tarde a clase.
Pasé mi película a unos fotógrafos que regresaban al aeropuerto y logré enviarlas a París donde estaba mi agente. En el momento no me percaté de lo poderosa que era la imagen, en cómo los ojos de la niña conectan con la cámara. La imagen fue publicada en París Match y causó impacto.
La gente me preguntaba “¿Por qué no la ayudaste?”, “¿Por qué no la sacaron de allí?”. Pero era imposible. Hubo escándalo y debates en televisión sobre el papel del fotoperiodista. Al menos hubo una reacción, hubiera sido peor si a nadie le hubiera importado.
Tengo muy claro lo que hago, cómo y por qué lo hago. La foto ayudó a recaudar dinero para ayuda y sirvió para destacar la irresponsabilidad y falta de coraje de los líderes del país. No había planes de evacuación pese a que los científicos habían advertido sobre el peligro de una erupción.
Hay cientos de miles de Omayras en el mundo, historias de gente pobre y débil. Los fotógrafos debemos crear un puente entre ellos y los otros. La cuestión es si el poder de la prensa es más importante en la actualidad que antes, debido a la presión que impone hoy por hoy el mercado sobre su trabajo”.
Imagenes de la tragedia






